Cannabis y depresión

La planta de la que se extrae la marihuana y preparados afines, como el hachís, es la Cannabis sativa. El principal ingrediente activo es el THC. La experiencia subjetiva del consumo de cannabis puede variar. Los efectos más frecuentes son los de relajación y alteración del estado de ánimo; pero en algunos casos también se produce alucinaciones o paranoia.

El Behavioural Science Institute de la Radboud University Nijmegen, afirma tras investigaciones realizadas, que el cannabis aumenta el riesgo de depresión en personas con una vulnerabilidad genética relacionada con el neurotransmisor serotonina. Así pues, produciría la sintomatología depresiva a largo plazo en personas con un genotipo específico. Dos tercios de la población tienen variantes genéticas asociadas a la depresión. La biología es solo un factor a tener en cuenta en la depresión, pero si además se consume cannabis, la biología puede ser un factor central predisponente.


Se conocen efectos beneficiosos en: aliviar el dolor, combatir las náuseas, reducir la presión ocular en el glaucoma, etc. No ello desligado de efectos perjudiciales (ej: memoria, pensamiento,...).


La psicología clínica trata efectivamente la deshabituación cannábica y lleva décadas estudiando los ingredientes activos del cambio psicológico en adicciones.

Enlace al resumen del estudio: Addiction Biology