Duelo adulto normal y complicado


“Quiero decirte que ya no me gustan ni el sol ni las flores, verlos me hace sufrir, me siento mejor con un tiempo sombrío como el del día de tu muerte” Marie Curie

El duelo se considera un proceso normal y singular tras una pérdida significativa. A pesar de que tenga sintomatología clínica (sensación de ahogo, falta de ilusión, agotamiento, hipersomnia o insomnio, somatizaciones,...) no se considera una enfermedad. No es algo que se deba evitar, distraer o bloquear. Si aparecen problemas adicionales se pueden tratar paralelamente, pero el duelo en sí requiere tiempo y elaboración. Según estadísticas, por cada defunción pueden estar en duelo, de media, hasta 10 personas y, de ellos, un 10% atravesará un duelo complicado (Prigerson, Vanderwerker y Maciejewski, 2007).

El duelo complicado sería una entidad ciertamente más encapsulada, excesiva y prolongada o de aparición demorada.

Tanto en un tipo de duelo como en otro el psicólogo tiene conocimiento y experiencia para asesorar, acompañar o tratar. Los resultados beneficiosos de la intervención quedan patentes en estudios realizados (Lacasta y De Luis, 2002).